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    30/04/2006

    Polaris

    En un mundo donde es fácil perderse -pues todo cambia de lugar rápidamente- es bueno saber que en el cielo nocturno, impreso en la bóveda celeste, se encuentra un punto de referencia natural: la estrella polar. Durante siglos ha indicado el camino a exploradores perdidos o viajeros errantes que de repente necesitan tener un lugar hacia dónde dirigirse.

    CANCIÓN

    Lento perfume y corazón sin gama,
    aire definitivo en lo redondo,
    corazón fijo, vencedor de nortes,
    quiero dejaros y quedarme solo.

    En la estrella polar decapitada.

    En la brújula rota y sumergida.

    Federico García Lorca


    Polaris es el nombre propio de la estrella α Ursae Minoris (α de la Osa Menor), también denominada en nuestro hemisferio Estrella Polar por su cercanía al Polo Norte celeste (menos de un grado).

    Es una estrella muy particular pues debido al movimiento terrestre las demás estrellas parecieran girar alrededor de Polaris, haciéndola la estrella del norte. Dado que no hay estrellas brillantes cerca del sur del eje de rotación de la Tierra, actualmente no hay una estrella del sur.

    El nombre Polaris tiene su origen en el latín Stella Polaris (Estrella Polar). Esta estrella todavía se acercará más al polo del eje de rotación terrestre y el año 2100 no distará de él más de 28'. A partir de este momento, el polo se alejará de esta estrella la cual no volverá a ser la polar hasta unos 25 780 años después.

    02/01/2006

    Un nuevo año

    Un nuevo año inicia, lo cual representa el comienzo de un nuevo ciclo. Para muchos sólo representa un cambio de fecha, es decir, poco más que nada. Sin embargo, el año es en realidad un ciclo natural que determina en mucho todo lo que sucede en el planeta. Un año es el período de tiempo que tarda el planeta Tierra en orbitar una vuelta alrededor del Sol, nada más que eso ¿pero qué es lo que significa?

    Bien, pues entre otras cosas significa que los habitantes de este planeta ¡hemos realizado un viaje de casi mil millones de kilómetros a bordo de la Tierra! y después de este largo viaje en la inmensidad del espacio hemos vuelto al lugar de partida de hace un año. Además, este viaje lo hemos realizado a una velocidad de alrededor de treinta kilómetros por segundo (más de 2 500 000 km al día).

    Por otro lado, el movimiento que realiza la Tierra en torno al Sol (traslación), genera un plano al que se le ha dado el nombre de Eclíptica, pues la Luna debe estar en él para que se produzca un eclipse. Como el eje de rotación de la Tierra tiene una inclinación promedio de 23° 27' y la Tierra gira en torno al Sol de tal modo que este eje de rotación se mantiene siempre apuntando en la misma dirección (el eje apunta, aproximadamente, hacia la estrella polar durante todo el año; recuérdese que las estrellas están muy distantes, por lo que no influye mayormente que la Tierra se desplace en el curso del año), entonces el Ecuador terrestre y la Eclíptica forman entre sí este mismo ángulo.

    En su viaje alrededor del Sol la Tierra mantiene esta inclinación siempre en la misma dirección, provocando las estaciones climáticas, debido a las diferentes incidencias del haz de luz solar sobre la superficie terrestre. Mirando desde el Sol, en una época del año se podrá ver el polo norte terrestre y no el polo sur, y seis meses más tarde se verá el polo sur solamente. Por más que la Tierra gire en su eje, el Sol no podrá ocultarse en el polo iluminado y el otro polo no saldrá de la sombra. En el polo habrá un día que durará seis meses, un atardecer que durará más de un mes; habrá casi tres meses de noche oscura y luego un largo amanecer. El hemisferio cuyo polo está recibiendo la energía del Sol recibirá mucha más luz solar y tendrá días de mayor duración que las noches; será verano. En el otro hemisferio, las noches serán más largas y recibirá poca energía solar, lo cual hará que la temperatura sea más baja; será invierno.

    Así que el año nuevo es más que un cambio de fecha, es el término de un gran viaje y el inicio de uno nuevo, es el reinicio de todos los ciclos naturales del planeta y un excelente momento para ser tomado como punto de partida de nuevos proyectos. Por eso la costumbre de los "propósitos" de año nuevo.

    Solsticios y equinoccios 

    Durante el viaje anual hay cuatro puntos particulares en la órbita terrestre, que son los solsticios y los equinoccios. En septiembre, cuando el Sol está cruzando el Ecuador de norte a sur, se produce el equinoccio de otoño (noches iguales en ambos hemisferios). Luego, en diciembre, el Sol alcanza su máximo alejamiento del Ecuador hacia el sur, originando el solsticio de invierno (de verano para el hemisferio sur), en que se produce el día más corto y la noche más larga. En marzo, tenemos el equinoccio de primavera, cuando el Sol cruza el Ecuador de sur a norte. El ciclo se completa en junio con el solsticio de verano, cuando tiene lugar el día más largo, y por ende, la noche más corta del año. Cabe señalar que en un año, el Sol utiliza 22 trillones de toneladas de su hidrógeno para producir la energía que irradia.

    Tipos de año 

    La sencillez de la definición de año oculta la complejidad de su cómputo. Se consideran diversos "años" según la referencia elegida para determinar su duración. Sistematizando podemos considerar:

    • El año sideral. Tiempo que trascurre entre dos pasos consecutivos de la Tierra por un mismo punto de su órbita. Generalmente usado por los astrónomos, es la medida más exacta de un año.
      Referencia: las estrellas. Su duración es de 366.256436918716 días siderales. En días solares equivale a 365.256363 días (365 días 6 horas 9 minutos 9.7 segundos).

    • El año trópico. Tiempo transcurrido entre dos pasos sucesivos del Sol por el equinoccio medio. En otras palabras, tiempo de Primavera a Primavera por ejemplo. Su duración es de 365.242189 días (365 días 5 horas 48 minutos 45.16 segundos).
      Referencia: el Sol. Las civilizaciones Mesopotámica y Egipcia lograron unos valores muy aproximados al real para el año trópico, sobre todo considerando la escasez de medios de la época.

    • Año de calendario. Número de días completos considerados como un año a efectos civiles o religiosos. Para que se ajuste a los ciclos astronómicos, que importan fracciones de día, este cómputo de tiempo varía cada año.

    La historia del año 

    Por último, es interesante saber que al ser una medida astronómica, el año tiene variaciones constantes y de ninguna manera se puede medir arbitrariamente como en un calendario. Por eso a lo largo de la historia se ha ido ajustando la manera de contarlos hasta llegar al actual calendario gregoriano.

    • Año egipcio. Estimaba que un año duraba únicamente 365 días. El calendario egipcio sufrió desfases de tiempo muy notables y se trató de reformar durante el congreso de Cánope donde se concluyó que el año duraba 365.25 días.

    • Año solar juliano. Basado en el congreso de Cánope, estimaba que un año duraba 365.25 días solares, o sea 365 días y 6 horas. También consideraba que cada cuatro años se contaran 366 días solares. A ese año cuarto se le llamó bisiesto porque los antiguos romanos contaban la fecha 23 de febrero dos veces.

    • Año solar gregoriano. Es el año que se usa en la actualidad. Es una corrección en el conteo del año solar juliano, porque en 1582 unos astrónomos descubrieron un desfase paulatino de tiempo en el calendario juliano. Después de una larga investigación, concluyeron que un año duraba aproximadamente 365.2425 días solares, es decir 365 días, 5 horas, 49 minutos y 12 segundos. También se determinó que algunos años seculares (que cierran un siglo) podían ser bisiestos, sólo si eran divisibles entre 400. El último año secular bisiesto fue 2000 y el siguiente será 2400.

    Bien, pues reitero mis buenos deseos para este nuevo año, feliz viaje 2006 y de regreso haremos un recuento de lo acontecido mientras dábamos la vuelta al Sol.

    26/11/2005

    Aves incólumes

    También durante mi viaje a Querétaro presencié algunos fenómenos interesantes de la naturaleza. Por ejemplo, mientras me encontraba recorriendo las plazas del centro, pude observar una parvada de palomas posadas sobre unos cables de alta tensión (ver fotografía abajo). Entonces recordé que alguna vez me pregunté; ¿por qué no se electrocutan? En primera instancia es difícil comprender por qué las diminutas aves no sufren daño mientras que muchos humanos han perdido la vida al tocarlos accidentalmente.

    En casi cualquier serie o película de dibujos animados aparece alguien que coge o toca unos cables pelados y se lleva una descarga. Y son ya míticas las escenas de películas en las que alguien se agarra a los cables de alta tensión y se electrocuta. Sin embargo, las aves salen ilesas de sus múltiples contactos con tales cables mortales donde fluye una cantidad importante de energía.

    La respuesta científica es que cuando un pájaro se posa con sus dos patas sobre el mismo cable, la diferencia de potencial (voltaje) es muy pequeña en la zona de contacto, y entonces no pasa corriente eléctrica a través de él.

    Una electrocución se produce cuando el cuerpo comienza a pasar la corriente de un punto de tensión alta a otro de tensión más baja, por decirlo de algún modo. Para que un choque eléctrico pueda electrocutar al pájaro (o una persona) es necesario que la corriente eléctrica sea muy alta y que se dé un contacto entre el elemento que conduce la electricidad y otro conductor que ofrezca descargarla. Al no haber diferencias de potencial eléctrico dentro de la pequeña zona en la que están apoyados, no transmiten esa corriente y por tanto no les pasa nada.

    Sin embargo, bastaría con que el pájaro tocara otro cable, la tierra, el poste, o cualquier otro conductor, para que se produzca una diferencia de potencial eléctrico entre los extremos y el ave muera achicharrada por la descarga. Esto último sucede a menudo con ardillas, que se posan en un cable y con la cola tocan otro. En estas condiciones la corriente eléctrica pasaría a través del cuerpo de la víctima, pudiendo causarle grave daño o hasta la muerte.

    14/08/2005

    Halos solares

    El reciente revuelo que ocasionó la aparición de un halo solar en la Ciudad de México el pasado miércoles 10 del presente, sirvió para recordarnos a los capitalinos la presencia de las nubes y los fenómenos ópticos relacionados con ellas durante el verano septentrional. Desde la antigüedad, este tipo de fenómenos sirvieron a las comunidades agrícolas para predecir las condiciones atmosféricas que predominarían en el futuro inmediato. En el caso de los halos -tanto solares como lunares-, los antiguos sabían que su presencia auguraba lluvias, si bien desconocían su explicación científica.

    Gracias a lo meteorología, hoy sabemos que los halos son fenómenos ópticos originados en un tipo de nube conocida como cirroestrato. Esta nube de gran altitud (más allá de los seis kilómetros de altura en la tropósfera) es sumamente delgada y está formada de cristales de hielo. La formación del halo se da cuando la luz es desviada en un determinado ángulo por millones de pequeños cristales hexagonales. La mayoría de los halos forman un ángulo de 22 grados, y son conocidos como 'halos 22'. En muchas ocasiones estas nubes se encuentran adelante de frentes de tormenta, por lo que en la mayoría de los casos su aparición pronostica lluvia en poco tiempo.

    Debido a la abundancia de charlatanes que lucran con ideas fantásticas sobre extraterrestres y seres divinos, en muchas ocasiones el observador ocasional puede llegar a malinterpretar los halos como la aparición de un OVNI o un ser supremo, sin embargo, sólo son fenómenos atmosféricos naturales (obsérvese que no se trata de un objeto, sino de un espejismo), aunque en ocasiones puedan llegar a ocupar las primeras planas de los periódicos debido a su espectacularidad.

    ¿Lo vieron?

    02/08/2005

    Me he de comer esa tuna...

    ...aunque me espine la mano.

    Bueno, en esta ocasión no es una metáfora. Llegó la temporada de mi fruta favorita, un auténtico regalo de los dioses. Desde niño me cautivó su tenue sabor dulce y consistencia jugosa. Tal vez lo más complicado sea pelarla, por las espinas que si te las clavas es muy difícil sacarlas y causan una gran molestia. Pero superado ese paso sólo hay que enfriarla un poco y voilà, a deleitar el paladar.

    Supongo que puede haber algún visitante que no la conozca, bueno, pues esta es una fruta originaria de mi país y consumida desde la época prehispánica. La planta de la que es fruto es el nopal y se da una vez al año.

    Su nombre científico es Opuntia ficus-indica, y representa una alternativa productiva interesante para la región árida y semiárida de México. El fruto posee un valor nutritivo superior al de otras frutas en varios de sus componentes. 100 g de la parte comestible posee de 58 a 66 unidades calóricas, 3 g de proteínas, 0.20 de grasas, 15.50 de carbohidratos, 30 de calcio, 28 de fósforo y vitaminas (caroteno, niacina, tiamina, riboflavina y ácido ascórbico). Es empleado directamente en la alimentación o para la fabricación de mermeladas y jaleas, néctar, tunas en almibar, alcoholes, vinos y colorantes. La semilla es utilizada para elaboración de aceite; la cáscara empleada como forraje y el tallo es utilizado en la producción de gomas y encurtidos forrajes.

    Es de gran importancia porque alberga al insecto Dactulopius coccus, la cochinilla del carmín. Este último es cotizado a nivel mundial por el colorante que produce la hembra. Se emplea en alimentos y en las industrias cosmética y farmacéutica.

    Los principales productores mundiales son México, Chile, Brasil, ltalia, España y el norte de África.

    02/07/2005

    La crueldad no es arte ni cultura

    Una corrida de toros es matar por diversión, hay quien dice que la 'fiesta' de los toros es un arte, pero no lo es, es una barbarie y una orgía de tortura y de sangre. También hay quienes piensan que los toreros son valientes, pero no es así, sólo se trata de una farsa, en realidad los toros que salen al ruedo ya están en muy malas condiciones y no tienen ninguna oportunidad de defenderse de los ataques alevosos por parte de sus torturadores; es tal la ventaja de los toreros sobre el toro, que las cornadas que llegan a sufrir no son más que el fruto de su estupidez.

    Pero no sólo los toros sufren en este sádico evento, los caballos de los picadores también sufren consecuencias. Se eligen a caballos que ya no tienen valor comercial, porque el animal muere en 3 ó 4 corridas a lo mucho, es muy habitual que el equino sufra quebraduras múltiples de costillas o destripamientos. Se les coloca un peto simulando que se les protege, pero en realidad se trata de que el público no vea las heridas hechas al caballo, que con frecuencia presentan exposición de vísceras.

    He aquí la crónica de la alevosa y ventajosa tortura a un animal indefenso que se comete impunemente en nuestro país y en muchos otros del mundo dentro del circo taurino, conocido como la fiesta:

    Crónica de una tortura anunciada

    Veinticuatro horas antes de entrar en la arena, el toro ha sido sometido a un encierro a oscuras para que al soltarlo, la luz y los gritos de los espectadores lo aterren y trate de huir saltando las barreras, lo que produce la falsa impresión de que el toro es feroz, pero la condición natural del toro es huir, no atacar. También se le han recortado los cuernos para proteger al torero. Le colgaron sacos de arena en el cuello durante horas. Lo golpearon en los testiculos y los riñones. Le indujeron diarrea al poner sulfatos en el agua que bebió. Todo esto es con el fin de que llegue débil al ruedo y en completo desorden. Se le ha untado grasa en los ojos para dificultar su visión y en las patas se le puso una sustancia que le produce ardor y le impide mantenerse quieto, así el torero no desluce su actuación.

    Si el torero percibe que el toro embiste con mucha energía, ordena al picador hacer su trabajo: Consistente en desangrar al toro para debilitarlo, clavándole en el lomo una lanza que destroza músculos (trapecio, romboideo, espinoso y semiespinoso, serratos y transversos de cuello). Lesiona, además, vasos sanguíneos y nervios. Esto es para que el torero pueda brindar la expresión 'artística' que se supone debe tener este espectáculo.

    Un solo puyazo podría destrozar al toro, por eso se hace en tres tiempos, para mayor goce de la afición. Las banderillas aseguran que la hemorragia siga, se intenta colocarlas justo en el mismo sitio ya dañado con los ganchos de metal. El gancho se mueve dentro de la herida con cada movimiento del toro y con el roce de la muleta, el peso de las banderillas tiene precisamente esa función. Algunas banderillas tienen un arpón de 8 cms, y se les llama de castigo, a las cuales es sometido el toro cuando ha logrado evadir la lanza del picador. Las banderillas prolongan el desgarre y ahondamiento de las heridas internas. No hay límite al número de banderillazos: tantos como sean necesarios para desgarrar los tejidos y piel del toro.

    La pérdida de sangre y las heridas en la espina dorsal impiden que el toro levante la cabeza de manera normal, y es cuando el torero puede acercarse, mostrando su 'valor'. Con el toro ya cerca del agotamiento, el torero no se preocupa ya del peligro y se puede dar el lujo de retirarse del toro después de un pase especialmente 'artístico', echando fuera el pecho y pavoneándose al recibir los aplausos del público. Cuando el toro alcanza este estado lastimero, el matador entra en el ruedo en una celebración de 'bravura' y machismo, a enfrentarse a un toro exhausto, moribundo y confundido.

    El toro es atravesado con una espada de ochenta centímetros de longitud, que puede destrozarle el hígado, los pulmones, la pleura, etc., según el lugar por donde penetre en el cuerpo del animal, de hecho, cuando destroza la gran arteria, el toro agoniza con enormes vómitos de sangre. A la hora de matar, si el toro corre con un poco de suerte, muere de una estocada, pero no como se piensa que de una estocada al corazón, si no que la espada penetra pulmones y diafragma, a veces una arteria mayor, y de ahí la hemorragia que se aprecia del hocico y de la boca. A veces mueren ahogados en su propia sangre.

    Pero la tortura sigue, el toro, en un intento desesperado por sobrevivir, se resiste a caer, y suele encaminarse penosamente hacia la puerta por la que lo hicieron entrar, buscando una salida a tanto maltrato y dolor. Pero entonces lo apuñalan en la nuca con el descabello, otra larga espada que termina en una cuchilla de diez centímetros. A pesar de estos terribles tormentos, el animal no suele morir de inmediato por su gran fuerza, pero finalmente cae al suelo, porque la espada a ido destrozando sus órganos internos.

    Ahí no acaba, los cobardes asesinos siguen la tortura, lo rematan con la puntilla de diez centímetros, con la cual intentan seccionarle la médula espinal, a la altura de las vértebras atlas y axis. El toro queda así paralizado, sin poder siquiera realizar movimientos con los músculos respiratorios, por lo que muere por asfixia, muchas veces ahogado en su propia sangre, que le sale a borbotones por la boca y la nariz. Entonces llega el arrastre, después de que le destrozaron las vértebras, el toro pierde control sobre su cuerpo desde el cuello para abajo, sin embargo, hacia arriba se mantiene intacto, por lo que permanece conciente de todo el horror y de cómo es arrastrado fuera del ruedo.

    Otra de las costumbres sádicas de los taurinos, es la conocida como Pamplonada, o fiestas de San Fermín en Pamplona, España. Quienes amamos y respetamos a la naturaleza no podemos permanecer indiferentes ante tal crimen atroz. Invito a todos a no ser participantes de estos eventos, ya que no es humano presenciar estas 'tradiciones' arcaicas que no deberían existir en el siglo XXI. Reflexionemos, como dijo Schopenhauer: "la conmiseración con los animales está íntimamente ligada con la bondad del carácter, de tal manera, que se puede afirmar con seguridad que quien es cruel con los animales no puede ser una buena persona". Sólo los psicópatas gozan la maldad.

    Actualmente, hay muchos grupos que luchan para que termine esta carnicería sin sentido, como mi amiga Sandy, quien nos convoca a participar en una manifestación pacífica en las afueras de la embajada española, en la cual, se entregarán miles de firmas de mexicanos solicitando al gobierno español que sean prohibidos estos grotescos espectáculos. Para mayor información pueden acceder al siguiente vínculo:

    ¡¡¡YA BASTA!!!


    "SI LA TAUROMAQUIA ES ARTE, ENTONCES EL CANIBALISMO ES GASTRONOMÍA"

    16/06/2005

    Los colores del cielo

    Todas las coloraciones y formas que el cielo nos ofrece, tienen una propiedad común: que no pueden imitarse con los medios humanos. Siempre que se intenta reproducirlas sobre un lienzo, un papel, madera o metal, se fracasa irremediablemente. Son obra de un maestro que dispone de medios verdaderamente "celestiales". Su pincel es la luz solar, y su lienzo es el voluble éter con sus nubes y el finísimo tejido del velo del polvo atmosférico: ningún artista dispone de ellos.
    Theo Löbsack (El aliento de la Tierra)

    El mar de aire que nos rodea, constituye un inagotable manantial de gozo para nuestros ojos. El azul de una clara mañana de primavera, el rojo anaranjado de un crepúsculo en una llanura, han hecho a los hombres deleitarse, poetizar e investigar una y otra vez. No importa en qué parte de la Tierra vivamos, tenemos todos un mismo cielo en común. En lo alto, el cielo se nos presenta tan pronto azul ultramar como rosado, ahora blanquecino o de un delicado azul celeste, engalanado con nubes en forma de copos, deshechas en desgarrados jirones o potentemente hinchadas. La variabilidad de esta imagen es tan grande que nunca se reproduce exactamente. Y los colores salen de una paleta tan rica, que nuestros pintores dirigen, una y otra vez, su mirada al cielo, para inspirarse en el colorido de una puesta de sol o del arco iris.

    La belleza del cielo no es más que el resultado de la interacción de la luz del Sol con la atmósfera. Durante el día el cielo es azul, mientras que de noche es negro. Esta observación trivial nos indica que el cielo no brilla por sí solo y que, de alguna manera, su color está relacionado con la presencia del Sol. En un día sin nubes el cielo envía a nuestros ojos una cantidad de luz de aproximadamente 10% de la que nos llega directamente del Sol.

    En el vacío, la luz viaja en línea recta y sin nada que la perturbe. Al penetrar en la atmósfera, la luz puede incidir sobre un grano de polvo o en una molécula. En cada uno de estos casos pasan cosas distintas:

    1. Los granos de polvo y las gotitas de agua son de tamaño mucho mayor que la longitud de onda de la luz visible, por lo tanto, actúan como 'espejos' que reflejan la luz incidente en diferentes direcciones, sin cambiarle el color.

    2. La moléculas son más chicas que la longitud de onda de la luz visible. Cuando una onda luminosa choca con una molécula, ésta puede absorber la luz, y luego la emite en cualquier otra dirección. Este fenómeno se llama dispersión. Pero las moléculas son mucho más eficientes para dispersar la luz de longitud de onda corta (azul) que la luz de longitud de onda larga (rojo). Este proceso fue estudiado por el físico Lord John Rayleigh hacia 1870.

    Así, mientras que algunas moléculas del aire desvian algún rayo de luz que de otra forma hubiera llegado directamente a nosotros, otras moléculas dirigen hacia nuestros ojos luz solar que de otra forma no hubiera llegado a nuestros ojos. El color del cielo, debería ser violeta por ser ésta la longitud de onda más corta, pero no lo es, por dos razones fundamentalmente: porque la luz solar contiene más luz azul que violeta y porque el ojo humano (que en definitiva es el que capta las imágenes, aunque el cerebro las interprete), es más sensible a la luz azul que a la violeta.

    (Obsérvese el palíndromo: L U Z   A Z U L)

    Entonces, el color azul del cielo se debe a la dispersión Rayleigh. Cuando la luz del Sol atraviesa la atmósfera para llegar hasta nosotros, la mayor parte de la luz roja, anaranjada y amarilla (longitudes de onda largas) pasa sin ser casi afectada. Sin embargo, buena parte de la luz de longitudes de onda más cortas es dispersada por las moléculas gaseosas del aire. A cualquier parte del cielo que miremos, estaremos viendo algo de esa luz dispersada, que es azul, y por eso el cielo es de ese color. En cambio, la luz que nos llega directamente del Sol perdió parte de su color azul, por eso el Sol se ve amarillento. Es también por este motivo que el Sol al meterse en el horizonte se ve rojo: la luz que viene del horizonte pasa por una capa de aire mas grande que cuando viene del cenit, y por ello es aun mayor la cantidad de luz violeta y azul que es dispersada. A tal punto que cuando el Sol está cerca del horizonte solo la luz roja no ha sido dispersada.

    Al mirar hacia un punto más cercano al horizonte, el cielo se ve de un color azul más pálido. Esto se debe a que, para llegar hasta nosotros, la luz del cielo debe en este caso atravesar una mayor cantidad de aire, y por lo tanto vuelve a ser dispersada. La luz que nos llega del cielo cercano al horizonte habrá entonces perdido parte de su color azul y se verá pálida o blanquecina. A medida que el Sol está más cerca del horizonte, la luz debe atravesar una porción de atmósfera cada vez mayor para llegar a nosotros (recordemos que la atmósfera es muy delgada comparada con el radio terrestre). El color del Sol va cambiando primero a anaranjado, luego a rojo. Esto se debe a que se van dispersando cada vez más las longitudes de onda cortas (azul, verde), y sólo nos llega la luz más roja.

    El cielo alrededor del Sol poniente puede tomar colores muy variados. Cuando el aire contiene gran cantidad de partículas de polvo o gotitas de agua, éstas reflejan luz blanca en todas direcciones. Sobre esta luz actúa la dispersión Rayleigh, eliminando las longitudes de onda más cortas. Por eso el cielo se ve rojizo. Las salidas y puestas de sol nos brindan a diario hermosos espectáculos, los mas bellos que el aire puede ofrecer a nuestros ojos.

    En órbita fuera de la atmósfera terrestre o desde la Luna, el Sol se ve blanco y el cielo negro. Al no haber moléculas que dispersen la luz, todas las longitudes de onda de la luz solar nos llegan por igual y el Sol se ve blanco. Y el cielo se ve negro porque no hay nada que disperse la luz.

    02/06/2005

    El arcoiris

    Uno de los fenómenos más bellos en la naturaleza es, sin duda, el arcoiris. La humanidad, impresionada por tal maravilla, ha construido mitos y leyendas en torno a él; lo ha utilizado en paradisiacos paisajes como símbolo de buenaventura y prosperidad; y también ha sido el camino hacia recónditos mundos llenos de magia y fantasía. Basta ver cómo el cielo es atravesado por un arco ­multicolor, como si se abriera una persiana de colores en el infinito azul­ celeste para sentirnos, efectivamente, inundados de una extraña dicha y asombro, pues no son tan frecuentes como quisiéramos y es un gran privilegio verlos.

    Muchas preguntas sobre el arcoiris han perturbado el sueño de algunas personas cuya imaginación también ha sido incitada por ese fenómeno; pero no buscando respuestas mágicas, sino reales. Tratando de satisfacer esa necesidad humana de saber y entender -en lugar de creer o suponer- encontraron respuestas aún más bellas y sorprendentes que cualquier mito o leyenda alrededor del arcoiris. Además, esas respuestas son sencillas y no disminuyen en nada la magia que lo envuelve. En 1665, Isaac Newton, analizó por primera vez los detalles técnicos de la formación del arco iris.

    Resulta que se requiere agua y luz para que ocurra el arcoiris, son los ingredientes principales, porque se forma en cada una de las gotas de agua que hay en el cielo, y los colores que vemos vienen mezclados en cada rayo del Sol. La luz blanca, como la del Sol, es la combinación de todos los colores; por lo tanto, en un rayo solar vienen mezclados todos. Sólo se necesita un medio por el cual ese rayo de luz blanca se divida en varios rayos de colores. Aquí es donde entran las gotas de agua, pues dentro de ellas los rayos de luz se dividen gracias a un fenómeno óptico llamado refracción de la luz. Cuando la luz pasa de un medio (como el aire) a otro (como el agua) sufre una desviación en su trayectoria. A esa desviación del rayo de luz se le llama refracción.

    Cada color que compone el rayo sufre una desviación distinta en el fenómeno de refracción, por lo tanto, el haz de luz blanca se desdobla en varios rayos de colores: el violeta, el azul, el verde, el amarillo, el naranja y el rojo. Al final, cada gota produce un arcoiris, y lo que vemos es un fenómeno formado por la unión de todos los arcoiris de cada una de las gotas. Por otro lado, el arcoiris es producto de la luz desdoblada que reflejan las gotas, no de la luz que las atraviesa; por esa razón, el arcoiris siempre está opuesto al Sol.

    Todos los que hemos visto un arcoiris nos daremos cuenta de que éste aparece por las tardes, esto es porque para que se forme un arcoiris los rayos del Sol deben llegar con determinada inclinación, alrededor 42° sobre la superficie. Cuando los rayos no llegan con esa inclinación no se reflejan en el interior de la gota, se siguen derecho atravesándola, se reflejan en la superficie de la misma, o simplemente el haz de luz desdoblado sale en una dirección en la que nadie puede verlo (por ejemplo, hacia arriba).

    No es suficiente que el Sol esté en la posición adecuada, también las gotas deben estar en cierta posición para hacer visible el arcoiris. La posición correcta es aquella que permite a la gota enviar el haz desdoblado con un ángulo de 42° sobre nuestros ojos, y resulta que todas las posiciones posibles en el cielo están contenidas en un arco de circunferencia. Las gotas que no se encuentren en dicho arco, no formarán un arcoiris que sea apreciado por nosotros, pero sí estará ahí. Y debido a que el ángulo de inclinación es medido desde el ojo de cada observador, ¡no hay dos personas que vean exáctamente el mismo arcoiris! Cada persona se encuentra en el centro de su propio cono de luz. Desde el punto panorámico de lo alto de una montaña o en un avión, se puede observar, en ciertas ocasiones, ¡un círculo completo del arcoiris!

    En la parte superior de la atmósfera, siempre hay otro arcoiris menos brillante, con los colores en orden inverso. Este arco iris secundario, es el resultado de la reflexión adicional de los rayos del Sol a través de las gotas de lluvia. Es más visible cuando hay nubes oscuras atrás de éste. Puedes buscar el segundo arco en lo alto de la atmósfera la próxima vez que aparezcan los colores del arcoiris. Algunos observadores han reportado haber visto un tercer y cuarto arcoiris sobre los primeros dos.

    Cuando volamos en un avión, podemos disfrutar un arcoiris circular completo cuando tenemos al Sol a espalda nuestra y hay gotas de agua en el aire cercano frente a nosotros. Por eso, a veces, cuando estamos sobre capa y el Sol se encuentra en lo alto, vemos el arcoiris en las nubes, abajo de nosotros.

    29/05/2005

    Planeta viviente

    Sin lugar a dudas, definir los límites de la vida ha sido una de las tareas más difíciles, aún hoy se debate sobre si ciertas manifestaciones de la materia constituyen organismos vivos o no. Y siempre ha sido un obstáculo la idea, muy humana, de que nuestra especie existe de manera independiente a la existencia de los demás seres vivos u objetos inertes del planeta.

    En 1969, el investigador británico James Lovelock, lanzó al mundo científico una desconcertante hipótesis: "La Tierra es un ser vivo, creador de su propio hábitat". A esta teoría, la llamaron Hipótesis Gea (Gaia Hypothesis), en honor a la diosa de la Tierra en la mitología griega. La idea de considerar a la Tierra como un ser viviente es arriesgada, pero no descabellada; sin embargo, cuando se presentó oficialmente la hipótesis Gea, en el marco de unas jornadas científicas, no encontró ningún eco entre la comunidad científica. Para la gran mayoría, Gea no era más que un interesante ejercicio de imaginación. Nadie creyó que nuestro planeta fuera una especie de superorganismo en el que, a través de procesos fisicoquímicos, toda la materia viva interactuara para mantener unas condiciones de vida ideales.

    La hipótesis Gea, no sólo contradecía la mayor parte de los postulados científicos precedentes y cuestionaba los modelos teóricos sostenidos como válidos, también suponía poner en tela de juicio la intocable e indiscutible teoría de la evolución de Darwin: "A lo largo de la historia, la vida se ha ido adecuando a las condiciones del entorno fisicoquímico". Lovelock proclamaba justamente lo contrario: "la biósfera es la encargada de generar, mantener y regular sus propias condiciones medioambientales, i.e., la vida no está influenciada por el entorno, es ella misma la que ejerce un influjo sobre el mundo de lo inorgánico, de forma que se produce una coevolución entre lo biológico y lo inerte". Sus bases, simplemente se explicaban con interrogantes sobre la supervivencia, equilibrio y autorregulación del planeta mismo.

    La autorregulación, según Lovelock es de lo que se vale la biósfera para hacer de este planeta un mundo confortable, y parece que funcionan, a pesar de las grandes catástrofes que ha sufrido la Tierra a lo largo de las eras, y de las interferencias que en la actualidad recibe con la destrucción de la capa de ozono, la lluvia ácida, el efecto invernadero, etc. El planeta ha necesitado millones de años para convertir un infierno de fuego y cenizas en un paraíso de océanos, montañas y oxígeno, y ahora Gea tiene que sufrir los embates de sus hijos pródigos, la humanidad.

    De acuerdo con la hipótesis Gea, la verdadera amenaza consiste en alterar drásticamente aquellas regiones donde residen los circuitos primarios del control planetario: el cinturón de selvas tropicales y las plataformas continentales. Nuestro planeta estaría entonces en peligro de muerte.

    Desafortunadamente, esta teoría ha sido también distorsionada por algunos fanáticos para afirmar que la madre Tierra, Gea, es no un ser viviente, sino un dios: el creador. Es difícil entender cómo mucha gente prefiere entregarse a estas creencias sin fundamento en lugar de buscar descifrar los enigmas que encierra nuestro complejo y fascinante universo.

    25/04/2005

    Pollos fritos

    De nueva cuenta, mi amiga Sandra nos alerta sobre la crueldad con que el hombre somete a los animales para satisfacer sus necesidades ya no biológicas, sino económicas. En esta ocasión, nos pide que atendamos a la forma en que la cadena de comida rápida Kentucky Fried Chicken (KFC) martiriza a las aves con las que prepara sus productos. Este trato deplorable es ya conocido en muchas partes del mundo, y existe una campaña internacional para convencer o, en su caso, obligar a la cadena a cambiar los métodos que utiliza con los pollos. Para una mayor información pueden visitar el siguiente sitio:

    http://www.kentuckyfriedcruelty.com/esp.asp

    Sandy nos hace ver que los animales indefensos no pueden hacer nada para evitar su cruel destino, pero la sociedad conciente, responsable y respetuosa de la naturaleza, sí puede cambiar las cosas y evitar que tal infamia se siga cometiendo impunemente. Pueden obtener información sobre cómo ayudar en el siguiente vínculo:

    KFC

    13/04/2005

    Cruel matanza de focas en Canadá

    Desde hace tiempo, en Canadá se está llevando a cabo una masiva y despiadada matanza de focas, en la cual, estos indefensos animales son sometidos a golpes y destazados, en ocasiones aún vivos, ya que los manipulan sin comprobar que ya han muerto. Las víctimas son por igual los machos, las hembras y las crías; y la meta es alcanzar un total de casi un millón de individuos molidos a golpes. Esta caza está auspiciada por el gobierno canadiense, so pretexto de la sobrepoblación de focas y escondiendo intereses económicos.

    En México, existe actualmente una campaña para disuadir al gobierno canadiense y hacer que recule, mostrando tanto sensibilidad como buen criterio. Los que puedan colaborar para impedir la matanza, por favor, háganlo. Pueden obtener información sobre cómo ayudar en el siguiente vínculo:

    http://spaces.msn.com/members/sanndy/Blog/cns!1pHczG_NVfk12xnllg46j2MA!380.entry

    29/03/2005

    Calles moradas

    En esta época, en varios puntos de mi ciudad, y particularmente en Coyoacán -donde yo habito-, las calles se cubren de flores color violeta que caen de las jacarandas. La jacaranda (Jacaranda Mimosifolia) es un hermoso árbol originario de Brasil y Argentina, tiene una copa ancha y llega a medir hasta veinte metros de altura, sus flores son de color azul-violeta, y en primavera caen por millares sobre el suelo, cubriendo el césped, el concreto o el asfalto con una alfombra morada.

    Disfruto mucho caminar por los alrededores y admirar este gran espectáculo que nos regala la naturaleza. Es una lástima que para mucha gente pase desapercibido, por estar ensimismada y abrumada por la vida citadina.